"Coprofam tiene que tener un protagonismo muy activo, muy denunciante"

Omar Príncipe (foto, izquierda) es el presidente de la Federación Agraria Argentina. Recientemente participó en Montevideo de la X Asamblea de la Coprofam y contó, en entrevista, cómo ve la nueva realidad argentina con relación a los pequeños productores, a partir del cambio institucional y la creación del Ministerio de Agroindustria.

 

—La situación de los pequeños agricultores de Argentina es muy complicada, muy dura, es una realidad que está plasmando problemas estructurales que Argentina viene teniendo sin resolver. El Ministerio de Agroindustria ya era una conquista que habíamos tenido hace un par de años con el gobierno anterior. Existía la Secretaría de Agricultura y Ganadería, que se elevó a ministerio, y habíamos conseguido, con gran esfuerzo y lucha, la Secretaría de Agricultura Familiar, que a partir de estos 18 meses del nuevo gobierno pasó a ser una subsecretaría. Es una alerta que tenemos y que va de la mano de no poder reglamentar la Ley de Agricultura Familiar de fines de 2014-2015. En estos 18 meses de este nuevo gobierno todavía no hemos podido avanzar en que el Poder Ejecutivo reglamente la ley para de esa forma poder después transitar el camino de que distintas provincias la vayan adaptando y avalando.

Esto en un contexto de una Argentina en una crisis social importante, no podemos hablar del sector agropecuario sin tener el marco de que Argentina tiene un proceso económico y social complicado. El 33 % de los argentinos están debajo del nivel de pobreza, el 10 % están en la indigencia y también los valores de desnutrición son importantes. Más de 3 millones y medio de personas están sin trabajo o en proceso de precarización laboral. Y esto con una inflación que afecta al salario y despidos que se van dando mes tras mes. Con una apertura económica que produce por un lado la posibilidad de una Argentina exportadora de granos, que es un negocio para un grupo concentrado de empresas y de grandes productores, pero que viene con la importación abierta de alimentos, que es contradictorio para un país que produce, que produce cerdos e importa carne de cerdo, produce zanahorias, produce manzanas, vino, bananas y todos estos alimentos son importados de otros países, algunos de Europa o de Estados Unidos. Eso está generando una competencia con los productores más chicos del país, y por supuesto, quita mano de obra y valor agregado en nuestro territorio.

—¿Qué grandes cambios podía tener para ustedes la Ley de Agricultura Familiar que está sin reglamentar?

—En principio es nuestra primera ley de agricultura familiar en la que se reconoce a los agricultores familiares, en la que hay distintas categorías de agricultores familiares y que pone en marcha todo un registro de agricultores que le da visibilidad en primera instancia a todo ese universo de agricultores. La falta de la puesta en marcha de esa reglamentación nos deja sin la herramienta para impulsar políticas públicas destinadas a ese sujeto agropecuario, a esa categoría de agricultor que está contemplado en la ley.

—La liberación del mercado de cambio y la promoción de cadenas de valor de rubros exportables en las que sí participaban pequeños productores como proveedores, ¿cómo las ve?

—Sí, además de esta situación que recién hablábamos, estamos viendo un avance feroz de la concentración, no solo la concentración horizontal del sector primario, de la producción de alimentos, sino la concentración de los eslabones de las cadenas. Los grandes grupos se adueñaron de la producción primaria, se adueñaron del transporte, de la industrialización y de la comercialización interna o de exportación. Y eso es dejar fuera del circuito productivo comercial e industrial a los pequeños productores. Sin un Estado que ponga equilibrio en esa cadena, es imposible competir. Ante grandes grupos la igualdad de oportunidades es para los que más espaldas tienen, si no hay una política diferenciada para los pequeños agricultores en el tema impositivo, en el tema flete, en el tema energético, en el tema financiero, la posibilidad de producción y de comercialización es de las grandes corporaciones.

Esto se ve reflejado en las distorsiones de precios que hay en Argentina. Siendo nosotros grandes productores y consumidores, que consumimos nosotros mismos casi el 80 % de lo que producimos, las distorsiones llegan a veces hasta el 1.200 % entre lo que le pagan al agricultor y lo que termina pagando el consumidor en la góndola.

—¿Cómo evalúa la reunión y el funcionamiento de la Coprofam.

—Para nosotros esta reunión fue muy importante para afianzar lazos, por supuesto para mirar, evaluar la realidad de toda la región, conocer la situación de todas las organizaciones y de los pequeños agricultores de todos los países. Esto afianza y fortalece el rol que tiene que tener Coprofam. Para nosotros este es un momento en el que más que nunca, ante el riesgo de perder las políticas públicas que hasta ahora hemos conseguido mediante el diálogo con los gobiernos, el diálogo en la región que hemos logrado a través de la REAF, pero también por todo lo que tenemos que conseguir, Coprofam tiene que tener un protagonismo muy activo, muy denunciante de esta situación. Tenemos que hacer un doble esfuerzo. Por un lado, mantener ese diálogo, potenciar ese diálogo para profesionalizar la gestión, para que sea lo más eficiente posible y llegue a la mayor cantidad de agricultores familiares de la región. Pero también tenemos que hacer visible esto en la sociedad de toda la región, tenemos que inculcar a la sociedad que sin agricultura familiar es muy difícil tener países con equilibrio social. No vamos a lograr la igualdad social, la distribución de riqueza sin una política pública de agricultura familiar. Y esa incidencia en la sociedad hay que hacerla no solamente con los gobiernos y los Estados, sino con todo el arco político. Para nosotros el compromiso tiene que ser de todos los lineamientos políticos de toda la región, porque eso empieza a funcionar como una garantía de que las conquistas, las políticas públicas no sean de un partido político equis o de una filosofía política, sino que tienen que transformarse en políticas de Estado, más allá de que haya cambios democráticos, que son lógicos y necesarios. Esos cambios no tienen que significar retrocesos o aplastamiento de las políticas que necesitamos.

Además, más allá de que valoramos y creemos necesario e importante el diálogo con los Estados, en estas jornadas de Coprofam valoramos también el diálogo y el fortalecimiento de los lazos con otras organizaciones que nos han potenciado hasta ahora, como Fidamercosur y otras, que son muy necesarias para una organización como Coprofam y que muchas veces son las que nos dan los insumos que necesitamos para defender con mayor fuerza nuestra lucha por las políticas de agricultura familiar. Así que también hay un agradecimiento por ejemplo a Fidamercosur, que siempre es un nexo para llegar a otras organizaciones.

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