Agricultura por contrato “Cosecha y venda a la fija”

 

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia y la FAOCO llevaron a cabo el Taller Agricultura por Contrato "Cosecha y venda a la fija", durante el 27 y 28 de febrero de 2019. Fueron presentados cuatro casos de cultivos por contrato en América Latina: cebada y arroz en Uruguay; cacao en Ecuador y hortalizas en Chile.

 

Se dieron intercambios sobre cómo orientar la aplicación de este tipo de instrumento jurídico-mercantil, en el marco de políticas agrícolas más amplias y/o sistémicas con diferente tipo de agricultores y en diversas cadenas de valor para ese país.

Asimismo, fue esbozado un plan de trabajo para asesoramiento y asistencia, en donde la FAO ha tenido un trabajo previo, a los efectos de probar pilotos en los territorios que el Gobierno de Colombia tenga su mayor interés. Esta es la primera de una serie de notas en las que, a partir de entrevistas con gerentes de operaciones del FIDA en los países de América Latina y el Caribe (ALC) iremos mostrando las capacidades de innovación que el FIDA dispone e incorpora en cada una de sus operaciones de préstamo en esta región.

 

1. El caso de la cebada en Uruguay

La industria asegura a través de contratos la recepción de todo el grano de las chacras de los productores, les ofrece modalidades de precios para el pago y define como una condición el menú de semillas que pueden sembrarse en cada zona. Asimismo, ofrece a los productores contratados la posibilidad de venderles los servicios e insumos con los que cuenta.

Por otro lado, el distribuidor le entrega al productor la semilla provista por la industria a descontar del pago de la cosecha, selecciona la chacra con el productor y le hace seguimiento técnico. Contrata el área y se obligan mutuamente a entregar-recibir toda la producción que de la calidad. También contrata, a pedido del productor o de la industria, el seguro para la chacra, que se descuenta del pago de la cosecha.

El Banco de la República (BROU) brinda financiamiento directo e indirecto de productores a través de los distribuidores. El Banco de Seguros del Estado (BSE), con seguros de riesgo climático para el cultivo, así como también está previsto un beneficio tributario para la industria que elabore cerveza en el país.

 

2. El caso del arroz en Uruguay

Tiene la Comisión Sectorial del arroz (CSA), un espacio institucional público-privado integrado por la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), la Gremial de Molinos Arroceros (GMA) y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, los ministerios de Economía, de Ganadería y Agricultura, Relaciones Exteriores, Industrias y Medio Ambiente, y el Banco de la República.

La CSA proyecta las áreas de cultivo, realiza los acuerdos de precios y demás condiciones de los contratos productores-industrias. El sector público se hace cargo de la infraestructura de base: redes físicas y plataformas, y el sector privado de la inversión en los equipos y herramientas productivas, de acopio y logísticas, a partir de un trabajo conjunto.

El acuerdo entre ACA y GMA procura reconocer los costos de producción e industrialización al definir el valor de referencia para el inicio de cada campaña-zafra, y el precio definitivo se ajusta al final, en función del resultado de los negocios realizados por la industria exportadora.

 

3. El caso del cacao en Ecuador

Se articula entre las empresas Lindt y Olam y el Programa Minga del Ministerio de Agricultura y Ganadería. En este caso, se da un negocio inclusivo entre Olam y los cacaoteros, en el que también se encuentra la figura de los proveedores o intermediarios. Las compras se realizan durante todo el año con base en compromisos pactados.

El Programa Minga de reactivación del cacao está orientado a recuperar huertos, aumentar la productividad y respaldar la trazabilidad. Con base en subsidios directos para recambio de plantas certificadas, asistencia técnica y apoyo para podas, y capacitación. Se establecen acuerdos de complementación en territorio con el proyecto privado, pero no de carácter institucional.

Los contratos se dan entre Olam-intermediario y entre intermediario-productor. Olam ofrece a los intermediarios y a los productores un premio en dinero a los primeros y en insumos, implementos, equipos y asistencia técnica a los productores. Y a los intermediarios, recibir todo el cacao que ellos hayan contratado con sus productores.

El intermediario se obliga a comprar todo el cacao que haya sido ofrecido por el productor al programar la zafra, pero no lo obliga a este a entregarlo: si el precio que puede ofrecer en el momento de la venta no es conveniente para el productor, este es libre de venderlo por su cuenta. Asimismo, se reserva el derecho de inspeccionar la finca, si las cantidades entregadas superan las programadas más allá de lo razonable, ya sea por razones climáticas y de mejora de la productividad.

 

4. El caso de las hortalizas en Chile

Surge desde INDAP ante la necesidad de estructurar vínculos estables entre los AFCI y las empresas que hacen procesamiento, transformación y/o comercialización de productos agropecuarios.

Sintoniza con un programa de “negocios inclusivos” de una de las cadenas de supermercados, orientado al apoyo y fomento del desarrollo de los proveedores PYME locales, y que cuenta entre sus componentes, condiciones comerciales diferenciadas y publicidad gratuita.

Se establecen convenios con el INDAP y los diferentes actores. Además el programa cuenta con áreas de Apoyo a la Gestión Comercial y Gestión de la Calidad, Asesoría Técnica en Producción Primaria y Gestión Predial e Inversiones físicas complementarias.

 

Presentación Taller Agricultura por Contrato "Cosecha y venda a la fija"

 

 

 

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