“Paraguay de la Gente 2018-2023”: una oportunidad para mejorar la aplicación de políticas públicas de superación de la pobreza rural

 

En quince años Paraguay redujo la pobreza de 57,7% a 26,4%. La experiencia indica que la política de desarrollo social es necesariamente complementaria al crecimiento económico.

 

Paraguay ha trabajado exitosamente en la reducción de la pobreza desde 2002 y ha mostrado una mejora en los indicadores sociales. Esto es fruto de la combinación del crecimiento económico, con una creciente relevancia del rol de Estado, lo que ha permitido mejoras en los marcos institucionales (normas y organizaciones públicas) y el aumento de la inversión en la implementación de estrategias, planes, programas y políticas dirigidos hacia la población de bajos ingresos y/o situación de vulnerabilidad.

El crecimiento económico contribuyó a reducir la pobreza cuando las tasas de dicho crecimiento fueron superiores al 5% anual, pero su aporte por debajo de este nivel se redujo sensiblemente. En este escenario actual, la mayor contribución para continuar avanzando en la reducción de la pobreza, responde a la implementación de acciones del Estado. Estudios del Banco Mundial señalan que entre 2016 y 2017 la pobreza hubiese aumentado en un 2%, con la ausencia de las transferencias monetarias realizadas en ese período.

 

grafico Paraguay de la gente

 

En quince años (2002-2017) Paraguay redujo la pobreza (de ingresos) de 57,7% a 26,4% (1.805.941 personas). Más allá de eso, la reducción de la pobreza en las ciudades ha ocurrido en una velocidad dos veces mayor que la disminución en el medio rural. En la extrema pobreza la diferencia es aún mayor, con una velocidad tres veces mayor en las áreas urbanas que en las áreas rurales.

La pobreza se concentra en el área rural, la que representa el 36,22 % de la población (955.000 personas). En el ámbito rural es, particularmente, crítica la situación de la Agricultura Familiar (AF), ya que un 49,4% de la AF está en situación de pobreza (229.372 personas).

La experiencia indica que la política de desarrollo social es necesariamente complementaria al crecimiento económico, y debe buscar la combinación de políticas de protección con políticas de promoción de actividades económicas, por parte de los destinatarios.

Para ello, es importante definir los instrumentos que deben estar articulados e integrados en una estrategia de inclusión productiva, para los beneficiarios de los programas de protección social. Es necesario, también, enlistar beneficiarios prioritarios y agruparlos en términos territoriales, sociales, culturales y económicos con una mirada específica en la AF (que es un actor relevante en el medio rural).

En la actualidad, la mayoría de las iniciativas para la promoción de la AF están sin coordinación con los instrumentos de política sociales, desaprovechando así la posibilidad de complementar recursos, ampliar el alcance y mejorar la calidad de todo el sistema disponible para apoyar la superación de la pobreza.

El Plan de Gobierno “Paraguay de la Gente - 2018/2023” en su presentación invita a leer los principales resultados de los cinco años de gestión, los que se propone alcanzar a través de mejoras institucionales, coordinación interinstitucional y aumento de la asignación de presupuesto. Entre los resultados planteados se destacan:

  • La salud pública alcanzó a todos sin distinción.
  • Se avanzó en la cobertura de le educación pública, mejorando su calidad.
  • Se logró el acceso universal al agua potable y saneamiento básico.
  • El déficit habitacional se redujo a niveles mínimos.
  • La energía eléctrica llegó al 100 % de la población, incluyendo poblaciones indígenas, y mejoró la calidad del servicio.
  • Se dio por finiquitado el desorden en el Catastro Nacional, los títulos de las tierras están en orden y se fortalece la seguridad jurídica.
  • Paraguay logó convertirse en un modelo de reducción de la pobreza y la desigualdad con políticas sostenibles de generación de empleo digno.
  • Se logró instalar y consolidar un Sistema de Protección social con abordaje de ciclo de vida.
  • Pequeñas y medianas unidades de producción rural dejaron de ser sinónimo de pobreza.
  • Paraguay se consolidó como un país de clase media (IDH).

El Plan está organizado en seis pilares de acción y temas estructurales. Sin dejar de reconocer los vínculos entre estos, y a los efectos de elaborar la articulación de las propuestas que pretenden lograr los resultados reseñados, se focaliza en el trabajo sobre los contenidos de los pilares 1 y 2:

Pilar 1. Desarrollo y bienestar social: Está diseñado para lograr el bienestar general, en todas las edades, sin discriminación, con acceso universal a la educación, salud y servicios sociales de calidad; fortaleciendo el desarrollo de las familias y mejorando la calidad de vida de sus integrantes. Plantea una política de Estado que instituye un sistema integrado de desarrollo y protección social a nivel nacional, departamental y local; conformado por las diferentes instituciones públicas (en lo nacional se mencionan expresamente STP, SAS, SNNA, MM, SNJ, MSPBS, MEC, SNPD, etc. en lo departamental no hay referencia específica, pero se asume que son las Gobernaciones; y en lo local se mencionan los Consejos de Desarrollo Municipales). Se indica expresamente la participación de la sociedad como parte del sistema.

Pilar 2, Economía: Está diseñado para promover el crecimiento económico sostenido, sostenible e inclusivo, con empleo de calidad para todos y con prosperidad.

 

Los principales ejes de actuación se detallan a continuación:

Ejes de actuación
Enunciado principal sobre el eje
Niñez y adolescencia...................... Acompañar al niño y a su familia en cada etapa de su desarrollo en su localidad y según sus necesidades, impulsando estrategias de fortalecimiento familiar.
Juventud Expandir y consolidar los programas nacionales logrando la formación intelectual de los jóvenes, y su vocación deportiva, convirtiéndolos en agentes multiplicadores.
Mujer Generar un cambio cultural de gran magnitud y profundidad en favor de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, en todas las áreas (acceso a bienes y servicios públicos, apoyo al desarrollo económico, empleo, etc.).
Adultos mayores Garantizar el bienestar social de las personas mayores, en particular de aquellas en situación de vulnerabilidad que no cuentan con familias, haciéndose cargo de que sean cuidadas en espacio públicos o privados y tengan acceso a servicios sociales.
Educación El sistema debe ser capaz de satisfacer las necesidades de formación de toda la población, con calidad.
La cultura como factor de desarrollo Se impulsará el desarrollo de la identidad nacional que es necesario para conseguir actitudes, compromiso, cooperación y confianza, personal y social, generando una nueva conciencia ciudadana que contribuya a restaurar la moral de la nación.
Salud Se hará una revolución en la gestión de la salud, para asegurar que todos tengan cobertura preventiva y curativa adecuada a sus necesidades.
Erradicación de la pobreza y la desigualdad Se impulsará un crecimiento económico inclusivo, realizando un acompañamiento familia por familia para lograr que las personas puedan salir de la situación de pobreza y desigualdad con el esfuerzo de su propio trabajo.
Pueblos indígenas Se impulsará el desarrollo de los pueblos indígenas, fortaleciendo su capacidad productiva y garantizando la protección de sus derechos de acceso a bienes y servicios públicos.
Persona en situación de discapacidad Implementa una política inclusiva que asegure el acceso a la educación, la salud y el trabajo a las personas discapacitadas.

 

 La presente nota ha sido elaborada por el Programa FIDA Mercosur Claeh, sobre la base de los avances del trabajo que está desarrollando en Paraguay a pedido de la Regional de FAO América Latina y El Caribe, en apoyo a la Representación de FAO en el país.

 

 

 

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