Presidente de FIDA: inversión en la agricultura puede tener un gran impacto en la vida de las mujeres y las niñas de países en desarrollo

La inversión en el desarrollo agrícola y rural contribuye a la igualdad de género y al empoderamiento económico de millones de mujeres y niñas de todos los países en desarrollo, por lo que puede ofrecer a Canadá una de las mejores vías para alcanzar las metas de su nueva política de ayuda internacional feminista. Ese es el mensaje que Gilbert F. Houngbo, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), transmitiría en Ottawa esta semana.
Houngbo realizó su primera visita a la capital del Canadá desde que fue nombrado presidente del FIDA, organismo especializado de las Naciones Unidas e institución financiera internacional que centra su labor en el desarrollo agrícola y rural en algunos de los países más pobres y las regiones más remotas del mundo.
“Cuando los canadienses piensan en lo que pueden hacer para apoyar las iniciativas orientadas a lograr la igualdad y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en todo el planeta, quizá no piensen inmediatamente en el desarrollo y la inversión agrícolas”, opinó Houngbo. Y agregó: “Pero las tres cuartas partes de la población más pobre y más afectada por el hambre vive en las zonas rurales y allí es donde el desarrollo puede tener el mayor impacto en la vida de mujeres y niñas”.

Según se indica en un informe de la FAO de 2014, el 43 % de los trabajadores agrícolas de todo el mundo son mujeres y en zonas de África y Asia la cifra asciende al 50 % o más. Houngbo explicó que la inversión en el desarrollo agrícola y rural puede tener un enorme efecto en el empoderamiento económico y la autoestima de las mujeres, la educación de las niñas y la nutrición de las familias, sin mencionar la alimentación a escala mundial. Las investigaciones señalan que si se proporcionase a las agricultoras un acceso igualitario a los recursos productivos, se podría sacar de la pobreza a 150 millones más de personas.

Asimismo, Houngbo afirmó: “Si eliminamos la brecha entre los géneros en las zonas rurales y creamos mejores oportunidades, las mujeres y las niñas pueden convertirse en poderosos agentes de cambio”. Y concluyó: “Ellas no solo mejoran su propia vida y la vida de sus familias, sino que también tienen un extraordinario impacto en sus comunidades y países. Eso es bueno para todos”.

Entre 2010 y 2016, las iniciativas respaldadas por el FIDA beneficiaron a 139 millones de personas, de las cuales 43 millones aumentaron sus ingresos agrícolas y 24 millones —la mitad, mujeres— lograron salir de la pobreza. Otro importante grupo objetivo del FIDA son los jóvenes de las zonas rurales. En África solamente, cada año ingresan al mercado laboral 10 millones de jóvenes. Houngbo dijo que en su opinión el sector agrícola presenta un potencial enorme para los empresarios y trabajadores jóvenes, y ofrece una alternativa a la migración.

Canadá es uno de los miembros fundadores del FIDA. Además de su firme respaldo a la igualdad de género, el país ha desempeñado un importante papel en el apoyo a la labor que lleva adelante el FIDA para que sus proyectos den prioridad a la producción y al consumo de alimentos nutritivos.

Fuente: FIDA

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